Mapa Clasificación

A-D-N

Características
Nombre de la tribu:A-D-N
Etiqueta:A-D-N
Cantidad de miembros:36
Puntos de los mejores 40 jugadores13.411
Puntos en total:13.411
Media de puntos:373
Clasificación:20
» Historial de la tribu (página externa)

Miembros de la tribu

Nombre Rango Puntos Clasificación global Pueblos
Mateorb12 1 562 225 1
Rey kafka 2 540 267 1
Alejandro20 3 539 269 1
benjaminp2 4 540 278 1
Rumi 5 524 311 1
maquina2525 6 504 373 1
Daemon94 7 501 383 1
Wiking 8 497 388 1
lucianoab1985 9 489 412 1
yoni- 10 485 431 1
Justin4 11 470 483 1
Lady Ginebra 12 463 498 1
SurpriseFk 13 454 532 1
morcu1973 14 433 598 1
miguelmarques777 15 427 622 1
Selene 16 426 624 1
MorCloud 17 413 671 1
Tony06 18 411 681 1
kuty666 19 351 884 1
Xanke74 20 349 890 1
A.B.R.A.H.A.N 21 327 1002 1
Ivka 22 304 1066 1
Guifré 23 302 1071 1
From 24 289 1121 1
Vaughn Roob32 25 279 1167 1
soyleyenda 26 275 1188 1
Kiste 27 270 1201 1
lordgaviota 28 266 1204 1
Diabloking23 29 263 1213 1
Josep10 30 247 1280 1
.Lamine. 31 247 1299 1
JPiqueras 32 215 1364 1
perro69 33 214 1365 1
Lucifer. 34 202 1398 1
mackrodro 35 189 1435 1
Don Camión 36 144 1528 1
Escudo de armas
Descripción
A-D-N ha sido creado por Lady Ginebra. En caso de tener alguna pregunta, dirigíos a Lady Ginebra.
Este texto puede ser modificado por los Administradores.

La Tribu ADN – Los Portadores del Código Eterno

En las grietas olvidadas de las montañas negras, donde la tierra misma sangra hierro y memoria, habita la Tribu ADN. No son un pueblo cualquiera: son la herencia viva de mil batallas, la sangre que se niega a diluirse. Su nombre no es casualidad ni arrogancia; es una declaración de guerra contra el olvido. ADN significa Ancestros de Nacimiento Definitivo, el código grabado en carne y hueso que ninguna derrota puede borrar.

Sus guerreros no nacen; se despiertan. Desde niños son sometidos al Rito del Desenrollado, un brutal ritual donde se inyecta en sus venas extractos de los huesos de los caídos más legendarios. Dicen que el ADN de un ancestro guerrero no muere: espera, latente, hasta encontrar un huésped digno. Cuando el rito termina, los ojos del iniciado brillan con un fulgor carmesí, y en su interior despiertan ecos de combates que nunca libraron: la furia del berserker que partió ejércitos con un hacha rota, la precisión letal del arquero que nunca falló, la resistencia del que sobrevivió a mil inviernos sin fuego.

Sus cuerpos son mapas de cicatrices rituales que forman espirales dobles, idénticas a la hélice de la vida. Cada espiral cuenta una historia: una vuelta por cada generación que resistió, una por cada enemigo que cayó. Los más venerados llevan la Hélice Completa, una marca que recorre desde la nuca hasta la base de la columna, señal de que portan el linaje puro de los Primeros, aquellos que, según la leyenda, bebieron la sangre de una estrella caída para volverse inmortales en la memoria.

Sus armas no son de metal común. Forjan hojas de recuerdo, espadas y lanzas templadas con ceniza de sus antepasados y bañadas en sangre fresca de batalla. Cuando un guerrero ADN empuña una, no lucha solo: lucha con todos los que vinieron antes. Se dice que en el fragor del combate, las armas susurran nombres olvidados, y el portador siente cómo manos espectrales guían su golpe.

Visten armaduras de hueso tallado y cuero curtido con savia negra de los árboles-madre que crecen solo en sus tierras prohibidas. Sus yelmos llevan cuernos retorcidos que imitan la doble hélice, y pintan sus rostros con líneas genéticas rojas y negras que brillan bajo la luna llena, como si la sangre misma recordara su propósito.

No conquistan por tierras ni oro. Conquistan por continuidad. Cada enemigo que matan es un eslabón roto en la cadena de otro pueblo; cada victoria, un fragmento de código robado que incorporan a su linaje. Su grito de guerra resuena como un latido primordial:

“¡Somos el principio! ¡Somos el fin! ¡Somos el ADN que no se rompe!”

Son temidos porque no mueren del todo. Cuando un guerrero ADN cae, sus hermanos beben su sangre en el campo de batalla, preservando el código. Dicen que mientras quede un solo portador vivo, la tribu nunca será extinguida. Y mientras la sangre corra, los ancestros seguirán luchando.